EL JUICIO DE VALOR
Con qué facilidad hacemos inferencias, la mayoría de las veces arbitrarias, sobre los estados psicológicos de los otros, ¿verdad? esto provoca, como es lógico, una respuesta negativa y a veces contundente del que recibe ese juicio de valor, pudiendo el asunto terminar en una gran discusión.
Sin ningún pudor hablamos de personas impulsivas, acomplejadas, con baja autoestima, o desconsideradas... y se lo decimos como si lo supiéramos con total seguridad. No obstante, no tenemos acceso real a la posibilidad de conocer esas características internas o rasgos.
Solamente tenemos acceso directo a la observación de la CONDUCTA de las personas. Y desde mi punto de vista es ahi donde tenemos que quedarnos a la hora de discutir cualquier asunto relacionado con el comportamiento del otro. Cada uno defiende su espacio y su integridad psicológica y somos muy sensibles a los juicios de los demás. Por eso es que estos juicios de valor sobre los estados internos subjetivos de una persona suelen provocar reacciones airadas, ESTEMOS O NO EN LO CIERTO.
Piénsalo, cuando te dicen: "eso es que estás inseguro", "es que tienes la autoestima baja", "eres un desconsiderado", "pasas de todo", etc. ¿cómo te sientes? En ese momento no escuchas a alguien que te quiere ayudar sino que sientes invadido tu espacio subjtivo, íntimo y te rebelas... y lo peor, es que no vas a hacer nada por cambiar tu conducta, puesto que te sientes invadido... respondes a la invasión con un contraataque.
Muchas de nuestras diferencias y discusiones entre personas provienen de la emisión indiscriminada de estos significados o juicios de valor de la conducta. A nuestras parejas, hijos, amigos, compañeros de trabajo... les enviamos estos mensajes sobre sus intenciones psicológicas más profundas: inseguro, pasota, trabado, acomplejado, etc etc...
¿Cómo salir del entuerto? bueno yo porpongo centrarnos en las conductas Y SOLO EN LAS CONDUCTAS de los demás que nos pueden hacer daño y hacérselo saber pero sin emitir nuestro veredicto o juicio de valor detrás. Podemos describir de forma operativa (concreta) el comportamiento que nos molesta o no nos parece bien y hacer una propuesta de cambio. Pero sin apelar a malévolas u oscuras intenciones. Por ejemplo, tú hoy te sentías mal y tu pareja no te ha llamado... te sientes entonces peor. Piensas que no eres suficientemente importante para él o ella... y tu malestar va creciendo a medida que pasan los minutos... cuando hablas con él o ella, le dices algo así como: "no me has llamado porque te importa un pepino como me encuentro"... por lo general, el otro se va a sentir fatal, puede que incluso enfadado y a lo mejor reacciona agresivamente, con lo cual REFORZAREMOS NUESTRA IDEA INICAL.
No es lo mismo sentirte mal porque tu pareja pasa de tí (y decírselo) que trasmitirle que te has sentido mal por su despiste (conducta). No es lo mismo ni para tí ni para él. El despiste te sigue sin sentar bien, pero no es igual que el pasotismo (cosa a la que tú no tienes acceso). Asimismo, si tú tienes otras pruebas de que tu pareja no pasa de tí... emitir ese juicio basado en una actuación... es arriesgado.
¿No será que te sientes mal? quizás por eso piensas que la situación es grave... igual de grave que tu malestar. Pero que tú te sientas muy mal no quiere decir necesariamente que la situación sea muy peligrosa o negativa. Entonces el motivo de la situación no son los hechos reales (despiste) sino los hechos emocionales: yo te recrimino porque me siento mal. ¿Es grave el despiste? ¿no tiene solución?
Entonces el motivo de la discusión no es el problema en si (despiste) sino las emociones.
Ah, y no es una cuestión moral, sino de solucionar mejor los problemas y ser más prácticos (ajustados a la realidad). Entrar en las emociones y estados psicológicos de los demás es peligroso porque es terreno especulativo y porque puede ocasionar discusiones y malestar.