AMAR EN TIEMPOS REVUELTOS
Bueno, parto de la base de que, como comenté en una entrada anterior, podemos “desglosar” el amor hacia una posible pareja en tres aspectos:
- La pasión o enamoramiento (amor “romántico”).
- El amor sentimental (el apego).
- Y la atracción sexual.
La idea que quiero trasmitir es que el amor de pareja es una integración de estos tres aspectos, o al menos esa integración sería lo deseable, aunque, como veremos, no necesariamente se dan integrados y pueden ir “por libre” cada uno.
Bueno, comencemos el análisis. ¿Qué es eso del “enamoramiento” o pasión? Pues creo que todos lo sabemos. Es ese momento en el que alguien nos ha hecho “tilín”, en el que no podemos parar de pensar en él/ella de forma obsesiva... literalmente no podemos quitárnoslo de la cabeza. Deseamos estar todo el rato con esa persona y no somos capaces de mantener ninguna actitud crítica hacia él/ella. Digamos que estas son las dos características principales de esta etapa: obsesión y ausencia de juicio crítico (de ahí el dicho: “el amor es ciego”). Obviamente, esta es una etapa “emocional” en el sentido de poco racional, basada en sensaciones e impulsos no demasiado reflexivos. Es... como una droga. Y además, a nivel cerebral funciona de la misma manera. Es el momento de la Dopamina, el neurotransmisor del placer, de la euforia. ¿Saben qué sustancia potencia también la Dopamina en el cerebro? Pues la cocaína. Así que, de alguna manera, en esta situación somos adictos, nuestro cerebro funciona como si estuviéramos “colocados” hasta arriba, con euforia y un optimismo desbordante, seguros de que nada puede salir mal... en fin, no siempre se acierta. Ya vimos en otras entradas que sentirse bien con algo no quiere decir automáticamente que eso sea conveniente para nosotros. Mejor intentar evitar tomar grandes decisiones en esta etapa, sino dedicarse a disfrutar “el colocón”. Otra característica de esta situación es que, cuando estás enamorado te vuelves posesivo/a sexualmente. Si tienes sexo ocasional con alguien no te importa que mantenga relaciones con otras personas, pero si estás enamorado no. Además, mientras tenemos “sexo casual” con alguien, ojo, se producen picos de dopamina durante el orgasmo, y ya sabemos... la dopamina es el “carburante” del enamoramiento. Así que puedes terminar enamorándote de esa persona con la que tuviste sexo casual. Ah, y también se producen descargas con el orgasmo de oxcitocina y vasopresina, que favorecen el apego, el sentimiento de unión entre las dos personas. Luego, ojito, a medida que repetimos con alguien, vamos sintiendo más por esa persona de forma prácticamente inevitable.
Otro aspecto interesante del enamoramiento es que sí, quieres tener sexo con esa persona y tal, pero no es lo primordial. En realidad deseas estar en su compañía todo el rato, de forma obsesiva y piensas en ella constantemente, día y noche. Nadie se suicida ni mata porque otra persona no se quiera acostar con él/ella. Con el despecho amoroso, la cosa puede ser muy diferente... De ahí que piense que es un impulso más fuerte incluso que el sexual. Por impulso entendemos algo como un motor que pone en marcha nuestro cerebro hacia una meta de forma casi irreversible, irrefrenable.
Queda en el aire una pregunta ¿Y para qué nos enamoramos? ¿Para qué esta emoción tan potente? Pues desde un punto de vista evolutivo, para permitirnos centrarnos en una sola pareja y ahorrar costes reproductivos y de crianza de los bebés. Los seres humanos precisamos de relaciones de pareja estables al menos una temporada para tener éxito en la crianza de nuestros inmaduros recién nacidos que vienen de uno en uno y tanta incomodidad ocasionan durante el embarazo a las mujeres, debido en parte a nuestra postura bípeda. Esta es la parte biológica.
Pero, tal y como sospechamos, esta etapa tiene fecha de caducidad; ¿cuándo? Pues depende, no hay una fecha concreta y es algo diferente para cada persona. Lo que está claro es que no dura para siempre y es ahí, cuado esta etapa termina, cuando empieza verdaderamente la relación de pareja. Pueden ser seis meses, ocho, doce o dieciséis. Pero acaba.
Y, cuando acaba, ¿cómo toleramos al otro ser humano que tenemos al lado? Pues para eso está el apego, el sentimiento de seguridad, calma y estabilidad, de profunda unión hacia la otra persona como parte de ti, de tu vida.
Lo interesante viene ahora ¿van siempre estos tres vértices (enamoramiento, deseo sexual y apego) por el mismo camino? Pues no necesariamente, aunque pueden ir. Esto quiere decir que puedes sentir un fuerte apego por tu pareja de largo tiempo, pero sentirte enamorado/a de otra persona y deseo sexual por otras que no tienen que ver con las anteriores. Esto, obviamente, nos produce gran confusión en nuestra cabeza, ya que en una misma noche, podemos oscilar de sentimientos de apego hacia alguien y de enamoramiento por otra persona.
Bueno, hasta aquí nada nuevo, algunas explicaciones de lo que sucede dentro de nosotros con el amor, pero... ¿por qué nos enamoramos de una persona y no de otra?
Creo que esto es otra historia....
Alejandro López